Mundo de ficçãoIniciar sessão¿Y quién dice que quiero que seas un caballero? —respondo, lamiendo su labio inferior, mientras deslizo lentamente mi mano por su pecho.
Por un segundo noto como sus ojos se oscurecen, y sus pupilas se dilatan a un extremo sorprendente.
— No juegues conmigo, mi Julieta —murmura, con voz ronca.
—¿Quién está jugando? —contestó, acercándome más a él.
Sus manos se aferran a mi







