Capítulo 12

Santiago trabajó en su cuadro durante una hora sin detenerse. La inspiración había aflorado y crecía con cada pincelazo que trazaba en el lienzo. Cualquiera que lo viera, podría suponer que él carecía de talento o de afán por superarse, pero no era así, en lo absoluto. Si había algo que Santiago amaba en el mundo era su vocación, una vocación que nunca dio por dudosa porque ni su madre ni hermano ni su hermana

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