Mundo de ficçãoIniciar sessãoTan pronto como extrajo aquel teléfono móvil de la caja fuerte y lo prendió, se arrepintió. Cientos de mensajes de textos, cientos de llamadas perdidas y quizás otros cientos de mensajes de voz. Solo unos pocos eran de su madre y el resto eran de su padre.
Se maldijo una y otra vez mientras se paseaba como un demente por la habitación de la posada. Gruñó algún improperio por lo bajo y guardó de nuevo el teléfo







