Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstiro la manga del guante hasta que lo siento bien puesto. Al mismo tiempo, reviso el filo de mi hoja, está más que preparada para divertirse un rato. Luego, me pongo con serenidad absoluta la máscara.
Cuadro los hombros, aligero el peso en ellos. Hoy me toca relevar a un muchacho que ha estado casi doce horas en la retaguardia. No titubeo al caminar hacia dicho lugar algo iluminado por la luna que esta vez está sin acompañantes. Diviso la solitaria carretera con más suciedad en ella







