Mundo ficciónIniciar sesiónLo agarro del brazo, torciéndolo.
Zelig lo mantiene agarrado de la espalda, pero esto no lo reprime lo suficiente, dado que se remueve, lo tira y a mí me empuja con su rodilla; justo contactó en mi costado, donde mis costillas siguen resentidas.
Jadeo. Sin embargo, me enderezo para devolvérsela; giro mi cuerpo en una patada recta que la da de lleno en el mentón y lo hace retroceder, dándole el tiempo suficiente a mi compañero para







