El trayecto hasta la fiesta, lejos de lo que Stacy había pensado, es corto, lo que le da menos tiempo para mentalizarse. Cuando estacionan frente a la mansión, siente que el estómago se le retuerce y no de la forma placentera en la que suele hacerlo cuando se debe a Xavier.
A través de las ventanas del coche puede apreciar con facilidad que la fiesta está en pleno apogeo. Las personas van vestidas como solo había visto antes en las películas.
—Creo que llegamos un poco tarde —le dice ella girán