DE FICCION A REALIDAD
Estoy sentada entre sus piernas sobre la manta extendida en el césped, con el lago frente a nosotros y ese silencio que transmite una paz casi irreal. Aun así, debo admitir que estoy terriblemente nerviosa, y no tiene nada que ver con el paisaje.
—Tú escribe y yo te doy sugerencias —me dice al oído.
Su voz tan cerca hace que sonría… y que mis dedos tiemblen un poco.
—Me pone muy nerviosa escribir contigo leyendo todo y dándome consejos —admito.
—Escribe como si no estuvier