AMANECER EN VERONA
[ASLI]
18 de abril
No sé si el aire acondicionado de la habitación se ha estropeado o si, sencillamente, Brandon desprende tanto calor que dormir a su lado es como recostarse bajo el sol del mediodía. Intento moverme con cuidado para encontrar un rincón más fresco en la cama, pero es inútil; la forma en la que me tiene atrapada entre sus brazos no deja espacio para escapatorias, como si incluso dormido se negara a soltarme.
—No te levantes, cherie… —murmura con la voz aún car