21. Hasta que pueda perdonarme
Sofía
El rostro de Sarah Preston parece sincero cuando me observa, y me debato internamente entre escucharla, o pedirle que se vaya de una vez. Después de la noche que me hicieron pasar cuando estuve en su casa, es lo menos que se merece, pero, yo no soy como ellos.
—Pase. —Le doy la oportunidad de hablar, aunque la desconfianza espesa el ambiente a nuestro alrededor.
Ambas tomamos asiento en los sofás, mientras que mi pequeña se encuentra bastante entretenida mirando su programa favorito en la