12. Que lloro
Evan
Me encierro en mi oficina después de la horrible discusión que tuve con Sofía debido a la situación con nuestra hija. «Mi hija».
Jamás podría explicar lo que sentí cuando vi esos ojos tan parecidos a los míos por primera vez. Fue un calor abrazador instalándose en mi pecho y llenándolo de toda clase de sentimientos y, aunque no todos fueron buenos, ninguno de ellos iba dirigido a la pequeña que lloraba en mis brazos al escuchar las súplicas de su madre.
«La amenacé con quitársela», me recu