Amin
Entonces se detiene, me mira y dice:
- Ok habib, tu ganas.... No quiero pelear más.
Ella sonrió satisfecha, sin mostrar los dientes.
- Ayúdame aquí, por favor. - Le doy la mano para ayudarla
Me incliné para ayudarla, ella sonrió mientras tomaba mi mano y yo hablé:
- Así es como debe ser una esposa obediente, pero de todas formas, serás castigada y serás encerrada en la habitación.
- ¿De verdad? - Dije riéndome y al minuto siguiente estaba en la piscina, porque la atrevida me jaló hacia ade