Ella le quitó las palabras directamente de la garganta a Beatrice. Beatrice había querido con todas sus fuerzas decir eso primero, ya que Silas estaba sentado justo a su lado. Su corazón hervía ante la pregunta abierta de Elara, ante el audaz y protector interés que demostraba hacia Silas a la vista de todos.
Silas miró a Elara y asintió de forma tensa y forzada.
—No te ves bien —continuó Elara, escudriñando con la mirada su rostro pálido. Beatrice no podía dejar de mirarla con furia, con el re