Punto de Vista de Alex
Maya me encontró a las once y cuarto.
No llamó a la puerta. Nunca llamaba. Simplemente apareció en el umbral con dos cafés y la expresión que ponía cuando ya había decidido lo que iba a decir y me estaba dando la opción de facilitárselo.
—Siéntate —dije.
—Ya estoy sentada.
—Estás apoyada.
—Es un apoyo casual. —Dejó uno de los cafés en mi escritorio y ocupó la silla frente a mí. Siete meses de embarazo y seguía moviéndose como si estuviera ganando una discusión. —Sophie me