Punto de Vista de Damien
Trevor llamó a las dos y diecisiete.
Dejé que sonara. Observé su nombre en la pantalla hasta que paró. Luego puse el teléfono boca abajo y miré a Marcus, que estaba sentado frente a mí y lo había visto todo.
—Está escalando —dijo Marcus.
—Sí.
—Tercera llamada esta semana.
—Lo sé. —Recogí el teléfono y lo metí en el cajón. Que no estuviera a la vista no cambiaba nada, pero ayudaba a pensar—. Qué encontró tu contacto.
Marcus abrió la carpeta sobre su regazo. —Trevor lleva