81. Dignos oponentes.
El gimnasio privado de la residencia Lenox contaba con equipamiento de última generación, áreas especializadas y tecnología avanzada. Bajo la luz de los reflectores, la atmósfera era sumamente distinta a la del despacho. En la zona de lucha, no había espacio para palabras, ni promesas vacías. Solo quedaba la verdad de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre caballeros.
Abel, asumiendo su rol como mediador, se colocó en el centro con los brazos semiflexionados a ambos lados, apuntando hacia los