Al momento, la vista de María Fernanda cambió de dirección tan pronto como sintió la mirada de alguien más, pronto se dio cuenta que era nada más y nada menos que el señor de la Barrera. El gran Stefan de la Barrera que caminar de manera decidida hasta ellos, finalmente él había logrado verlos.
— ¡Oh, Stefan! Un gusto verte —saludó Elijah de la manera más falsa que hubiera podido —. No había ido a saludarte porque…
—Muchas gracias por venir —lo encaró Stefan cortando sus palabras.
Los dos hombr