Con un delantal de flores y una sonrisa en la cara, Adamaris habló de su pequeña situación a la anciana, que la había recibido en su cafetería una vez que Adamaris le suplicó un trabajo. Dijo que estaba sola, que se alojaba en un hotel, pero que el dinero se le acababa enseguida. La anciana dijo que no necesitaba a nadie, pero al verla en esa terrible situación removió recuerdos en su mente y decidió recibirla, aunque no pudiera pagar como cualquier otro trabajo estaría pagando hoy en día. Adam