Capítulo 12. Un tonto amor
Luciana se quedó estupefacta, sin saber cómo reaccionar ante aquella noticia. ¿Cómo era posible que estuviera embarazada, si desde que se había casado apenas había estado unas pocas veces con su marido? Y esas pocas veces, él ni siquiera estaba consciente del todo… pues siempre había estado borracho.
Instintivamente, llevó su mano al vientre y lo acarició con suavidad, mientras preguntaba con voz quebrada:
—¿Y… el bebé está bien, cierto?
—Sí —respondió Eilam—. Ya pasaron la semana de crisis, pe