Mundo de ficçãoIniciar sessãoLuis Gregorio vio a su hijo salir, pero no lo detuvo, sentía sus piernas como plomo, se sentó y los recuerdos del pasado inundaron su mente, cuando conoció a Milvida, él a pesar de ser un hombre de treinta y ocho años nunca se había casado, no le gustaba ninguna de las mujeres hijas de otros terratenientes, les parecían demasiado superficiales.
Ese día venía por la carretera de arena hacia la hacienda, cuando vio a una jove







