El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Isabela se encontraba en la terraza del hotel, observando el mar que parecía tan infinito como los pensamientos que la invadían. Desde que habían llegado a las islas, su vida había sido un torbellino de emociones y confusión. Primero, la inexplicable cercanía con Leonardo, y ahora, la aparición de Luisa Navarro, una mujer que irradiaba seguridad y no ocultaba su interés por su esposo.
Leonardo, como