Las palabras de Arturo, eran firme y sinceras, cosa que le causaba más dolor a Tatiana, quien no estaba dispuesta a dejarlo ir.
— ¿Desde cuándo? ¿Por qué no me lo dijiste antes? —reprocho ella.
—Tatiana, puedo entender que estés dolida, pero no tenía por qué hablarte de un asunto que no te compete y si lo hago ahora es para que de una vez por toda dejemos este asunto atrás—le dijo él.
—Como puedes ser tan cruel—el sollozo de Tatiana se podía escuchar con claridad—Te he amado por años y tú simp