Mauro sabía que todo era su culpa, pero el saberlo no le quitaría el dolor que sentía al no poder estar con su familia, esa familia que había formado con la mujer que amaba. Pero sentía que su madre no lo entendía.
—No quieras culparme de tus errores, pues te recuerdo que estamos en esta situación por ti o no te has puesto a pensar la cara de Ángela si te apareciera, qué le dirías, “lo siento amor, lo que pasa es que me metí con la mujer de un narcotraficante, así que me tocó huir porque me que