Capítulo 81
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―¡Eres un bastardo infeliz! ¡¿Cómo pudiste engañarme de ese modo tan cruel?! ―se acerco a Lorenzo y comenzó a golpearlo con ambas manos, intentando alcanzar su rostro o cualquier parte que pudiera producirle algún dolor―. ¡Me engañaste todo este tiempo! ¡Me manipulaste para que aceptara casarme contigo!
A la distancia que estaban, los padres de Mía no podían escuchar sus gritos, afortunadamente.
―¡Por favor, Mía, escúchame! ―pidió intentando protegerse