Capítulo 55
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―¿Dónde se supone que estabas metida? Llevo toda la tarde buscándote, Lía.
Con gesto desenfadado, ella tiro las bolsas que traía en sus manos sobre el sofá que tenían en la habitación, haciendo evidente que había estado de compras.
―Debiste avisarme que llegabas hoy, cariño ―musito despacio, acercándose para colgarse de su cuello―. Así te habría esperado en casa como la prometida perfecta ―su tono de voz delataba que no estaba de los mejores animo y la