Capítulo 54
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El silencio los envolvió por un largo rato donde ninguno se movió.
Mía tratando de entender lo que había pasado y porque su cuerpo la traiciono de esa forma; aunque negar que lo había disfrutado era una total falacia, sus gritos y movimientos la habían dejado en evidencia ante Lorenzo y él por su parte, solo podía saborear la victoria de haber conseguido que ella disfrutara el momento.
―¿No piensas decir nada? ―al fin uno de los dos se animo a hablar.