Capítulo 43
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Sus labios le supieron a gloria y pecado al mismo tiempo.
Besarlo fue como subir al cielo y flotar entre nubes y a la misma vez, como caer en un vació profundo y asfixiante, ardiente y caluroso, pero excitante a la vez; estar entre sus brazos se sentía como un oasis, como algo anhelado por mucho tiempo y conseguido al fin.
Sus pensamientos se anularon, se olvidaron por completo de que estaban en un hospital, expuestos a que cualquiera pudiera verlos y