Capítulo 33
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Llorar era para débiles y perdedores.
Y Lía Russo era una ganadora, siempre se había auto percibido como una mujer de triunfo; quizás con un poco de suerte, pero en gran parte por su gran esfuerzo y determinación.
Siempre supo cual era su lugar en el mundo y desde entonces trabajo por ello sin detenerse, sin escuchar a otros, sin amilanarse por las burlas, por las vejaciones y humillaciones.
La tristeza no entraba en su vocabulario, llorar tampoco forma