Anastasia
Luego de preguntarle a Phillips si sus «placeres» era ir a las tabernas, se giró sin contestarme mirándome por encima del hombro, saliendo de mi presencia como si fuera una simple sirvienta. ¿Quién se creía para tratarme de ese modo? Caminé con prisa hasta alcanzarlo, no iba a soportar una vida así; por eso lo confronté.
—Disculpe Su Gracia —dije irónica.
—¿Ahora qué deseas? —contestó estoico como si fuera una polilla a la que quería aplastar.
—Vos decís que debo ser sumisa siguie