Veinte minutos se tomaron para descansar antes de levantarse y vestirse porque debían estar antes del amanecer en sus respectivas caravanas para no llamar la atención de paparazis en el caso de Adella y de groupies y de la propia Luna en el caso de él. Esta vez a diferencia de la anterior no se dijeron nada, manteniendo un silencio cómodo, y al observarla se percató de los movimientos lentos poco convencionales en Adella. Supo que se le había pasado la mano, otra vez.
Cuando ella estuvo lista l