Capitulo XXXIV
Comenzó a abrir los ojos lentamente, sentía los párpados pesados y la luz que iluminaba la estancia le provocaba punzadas de dolor en la cabeza, parpadeo varias veces antes de poder abrirlos por completo, con evidente preocupación observó que se encontraba en la habitación de un hospital, su cuerpo estaba envuelto en unas sábanas blancas tan inmaculadas como el techo y las paredes que también eran del mismo color. A su lado había muchos cables y varias máquinas con números y líneas brillantes.