Capitulo XXXIII
Ya comenzaba a caer la nieve nuevamente. En la mañana había escuchado en el noticiero el pronóstico de una tormenta para las horas de la tarde. Pero Lee Joon, no tenía tiempo de ir hasta su casa por su Ferrari, tendría que seguir en la motocicleta hasta encontrar a Merida, no se iba a dar por vencido tan fácilmente, él intuía que algo no andaba bien, y no se fiaba de lo que le había dicho su padre, a quien conocía perfectamente y lo que era capaz de hacer para que las cosas salieran a su favor.