Se quedó atónita. Él lo notó. Su cuerpo se puso rígido como un palo y dejó de respirar. Sin embargo, su falta de respuesta no lo detuvo. Su lengua se adentró en su boca, luego se retiró, una y otra vez.
Katherine dejó escapar un jadeo ahogado antes de alzar las manos para aferrarse a sus brazos. Tenía sabor a whisky y peligro. Una mezcla embriagadoramente adulta. ¿Había estado bebiendo?, se preguntó. Pero el pensamiento no duró mucho en su cabeza, ya que Jensen continuó explorando su boca.
Era