Debería estar arrepintiéndose, o al menos dudando. Pero mientras conducían en la noche —Jensen pisaba el acelerador con más fuerza de la necesaria— solo podía anticipar lo que iba a pasar. La hacía sentir completamente mareada de deseo.
La deseaba. Simplemente la deseaba. Esos ojos oscuros no habían estado evaluando su valor; no había usado ninguna de las típicas frases de seducción que le habían funcionado con tantas mujeres en el pasado.
Sus reservas comenzaron a disiparse cuando él le dijo q