Mientras estabamos mi marido y yo acaramelados en el sofá, en el salon, escuchamos el timbre de la casa y aunque Aaron quiso ir a la entrada para abrir la puerta, se quedó mirando desde la puerta, ya que Elisa fue la que en verdad abrió la puerta de nuestra casa, volviendo mi esposo al sofá donde yo estaba sentada.
— ¿Dejamos para más tarde, lo que estabamos haciendo ahora? — me pregunto Aaron, cogiendo mis mejillas con sus manos, cuando volvió a donde yo estaba
— De acuerdo, pero nos queda pe