Amanda se acercó a mi marido muy seductoramente sin dejar de sonreír
— No hace falta que disimules delante de esta niñata mi amor, los dos sabemos que aun nos amamos y lo que sentimos el uno por el otro — le dijo a Aaron, mientras le acariciaba a él sus mejillas con sus dedos, hablando con cierta sensualidad
— Ya esta bien, vamonos de aqui Rebeca — le dijo Aaron acercándonos hasta donde estaban Lucas el hermano de mi marido y su esposa
— Eso marchate, pero dile a la pobre muchacha cómo te has a