Al dia siguiente teniamos una cena con unos socios de la empresa de Aaron en un lujoso hotel de la ciudad, así que me decidí por un vestido rojo, mirándome en el espejo del dormitorio para ver como me sentaba, ya que fue un regalo de mi esposo, fijándome en cómo ese precioso vestido hacían exuberantes mis curvas femeninas, sonrojandome cuando recordaba como mi marido me miraba con deseo cuando me lo probé en el probador de la tienda.De pronto y sin esperarmelo, escuche como tocaban a la puerta