08. CAPÍTULO
—Me parece que tu queridísima esposa está armando un show solo porque decidí salir sin avisarle. Pesada —masculló esto último caminando hacia su habitación.
La mujer intentó seguirla, pero fue detenida por su esposo.
—Evangelini, déjala, ¿no crees que estás exagerando?
—¿Eso crees, Riccardo? —lo miró mal.
Las malas miradas entre ella y su madre, así como la tensión descomunal, no desaparecieron con la llegada del siguiente día. Ni una cálida mañana soleada, el mar a pocos metros, ni siquiera un