09. CAPÍTULO
Existía tanto deseo envolviendo el ambiente que hasta podrían prender fuego al mar. Despedían un flamear que hacía una hoguera colosal, declarando la guerra de dos cuerpos dispuestos a tener la victoria. En el papel de absoluta renuencia, volvió a negar con la cabeza.
A diestra y siniestra hacerlo ahí era un completo desatino.
-No vamos a tener nada, podemos ser descubiertos, vete, por favor -pidió en un ruego débil.
-No suenas tan segura.
-Pues te guste o no, esa es mi decisión. Sal, Tizia