Capítulo 9; Una noche.
Llegó a la puerta y casi suspira de satisfacción, colocó una mano sobre la perilla para abrirla, se detuvo cuando aquella enorme mano cubrió la suya. De inmediato sintió la cercanía de él, su cuerpo exageradamente cerca del suyo, tembló internamente.
— Déjeme ir.
— No puedes— le dijo y su aliento le rozó la oreja haciéndola estremecer— tenemos una reunión importante a las diez.
— Necesito irme— gimió y recargó la frente en la puerta, mientras cerraba los ojos sintiéndose completamente vul