Capítulo 40; No te enamores de mi.
Los ojos de la mujer se oscurecieron y una extraña expresión se dibujó en su rostro, Gilliam sintió como el Sebàstian relajado de esfumaba y tenía de nuevo junto a ella, a un Sebàstian lleno de tensión.
Gilliam observó a la elegante mujer; rubio cabello, largo, a media espalda, unos vibrantes ojos azules, una preciosa nariz, labios gruesos, su vestido gritaba "demasiado caro", llevaba joyas, era... realmente impresionante.
Una mujer, preciosa, en toda la expresión de la palabra.
—Eso no fue