Capítulo 36; Tristeza, llanto y un beso.
Después de pasar el día en la biblioteca nacional, hizo un par de llamadas para ir a casa de Rita, la rubia estuvo de acuerdo así que decidieron encontrarse allá.
Manejó animadamente, después de pasar nuevamente el día bajo las órdenes de Liliana, se merecía un poco de tiempo para descansar... al llegar, llamó al timbre, quién le recibió fue Liam, con una enorme sonrisa.
—Hola Gil, que enorme gusto poder verte, adelante.
—Hola, Liam— le dió un beso en la mejilla— también me alegra verte. — j