Andrew Punto de Vista
Dorelia, cubierta de dulce, era el puto cielo. Había conocido mujeres que podían ser aventureras en la cama, pero había algo en la efervescencia y la naturaleza aventurera de Dorelia que lo hacía aún más excitante. También tenía una energía especial que me llenaba. Esta noche, también estuvimos pegajosos.
—Vamos. —Me puse de pie y la ayudé a levantarse.
—¿A dónde vamos?
—A la bañarnos juntos. —La tomé de la mano y la llevé al baño.
—Oh, mira la bañera —dijo mientras abría