Dorelia, convencida de que la actitud de su tía, que aún parecía perturbada, merecía una disculpa, miró al señor Hershey, encontrándose con su sombría mirada y un rictus serio. Sin lugar a dudas, no le había gustado la reacción de lady Sheanes, del mismo modo que no había creído su mentira.
Por suerte, tía Agatha se dio cuenta de lo inconveniente que resultaba su conducta, y logró colocar una fingida sonrisa en su semblante, antes de que el incidente fuera a más. Solo entonces, el caballero rub