—Chica, llegaste a casa el otro día con cara de querer matar a alguien. Suéltalo, ¿qué pasó en la escuela?
La mamá de Joanne se apoyó contra la encimera de la cocina, removiendo la salsa de pasta con una mano mientras le lanzaba esa mirada clásica de “sé que pasa algo”. El olor a ajo y tomate llenaba la acogedora cocina, haciendo que toda la casa se sintiera cálida y normal. Joanne forzó una risa mientras sacaba los platos del armario.
—Nada grave, mamá. Solo el drama habitual de la escuela. Ya