Emma no se movió después de que Damien dijera que era Richard.
Simplemente se quedó sentada, procesándolo. Richard. El hombre amable. El que no había sido más que gentil con ella. El que había ayudado a Damien a investigar. El que había recuperado el collar.
—¿Estás seguro? —preguntó en voz baja.
—No —respondió Damien. Su voz sonaba vacía—. Pero se parece a él. La forma en que habla. La autoridad en su voz.
Cerró la computadora portátil sin escuchar el resto de la grabación.
—¿Por qué no me lo