Federica
Toda la noche sin dormir, como si estuviera atrapada en un ciclo interminable de espera y ansiedad. Estaba a punto de levantarme para ir a PRISM y aún no había recibido ni una sola señal de él. La pantalla de mi teléfono se había convertido en mi verdugo, mi pulso se aceleraba cada vez que la miraba, esperando un mensaje que nunca llegaba. Valentino me había prometido una cena, una noche de ensueño... ¡Maldito mentiroso!
Con las primeras luces del amanecer, limpié las marcas del llanto