73. PRIMA II
Dasha quitó la barra metálica y se movió con ligereza para abrir, pero un segundo disparo llego justo rozando una de sus manos, la bala pasó a milímetros y ella pudo sentir el calor ardiente del metal.
—¡Carajo Hades! ¡Tan detestable como siempre! —dijo riendo. Dasha encendió el dispositivo que activaba la barra de explosivos.
¡Mierd@, mierd@! Todo se iba a salir de control.
La pelirroja entró en la habitación, se acercó a la cama que era un nudo de sabanas y removió todo, creyendo que el niño