Leonardo
Cuando llego a casa del abuelo, toco el timbre y a los pocos segundos me recibe la señora Cata con una cálida sonrisa, no sin antes informarme que mi abuelo tiene una visita, por lo que asumo que es su asistente. Sin embargo, mi sorpresa es enorme cuando me encuentro de frente con Camille, quien en cuanto se da cuenta de mi presencia se levanta de su asiento, se despide de mi abuelo y se marcha sin mirarme ni una vez.
—¿Qué hacía ella aquí? —lo cuestiono más hosco de lo que pretendía y