Mundo ficciónIniciar sesiónLa había cagado, lo sabía, pero no podía deteners, la deseaba demasiado, sus labios cálidos, su piel suve, sus besos embriagadores, el dulce aroma de su crema para dormir, los pechos presionando contra su torso, las largas piernas rodeando su cintura, la calidez de su boca y los suaves gemidos en su oido lo condujeron a la locura.
La desnudó en cuestión de segundos, tomandose su tiempo ppara admirar a la mujer hermosa, recostada en la cama como una diosa a punto de entregarse a él, la







