Mundo ficciónIniciar sesiónMiguel McNa é um homem fechado e centrado, não quer saber de outra coisa além do trabalho, ele está no comando da empresa da família a alguns anos e se vê encurralado quando uma suspeita de roubo acontece. Ele precisa agir rápido para descobrir quem está por trás do roubo e acabar com os planos dessa pessoa de uma vez por todas, com isso contrata uma empresa renomada de consultoria de contabilidade onde se surpreende quando conhece a mente brilhante por trás do grande sucesso e renome. Amanda Martins é uma brasileira que se mudou para Nova York depois do falecimento de sua mãe ainda na adolescência, trabalha na empresa de seu pai como consultora de contabilidade. Rica mas de origem simples já que sua mãe a escondeu por muitos anos de seu pai biológico. Começa a trabalhar na empresa de Miguel para descobrir o tamanho do prejuízo e também quem está roubando a empresa. quem diria que trabalhar tão próximo iria desencadear em um tórrido romance cheio de paixão, emoções a flor da pele e alguns perigos inesperados.
Leer másEl calor de Los Cabos no era nada comparado con el incendio que Renata llevaba por dentro.
Dos margaritas y un shot de tequila. Esa había sido su dosis de valor para cruzar el pasillo de mármol de la Suite Imperial.
Aunque sabía que lo que haría estaba mal, estaba un poco achispada y eso no la dejaba pensar con claridad. Pese a que una parte de ella sabía que era una locura. También sabía que la relación entre Bruno Ávalos y su esposa no estaba bien y que en ese momento él estaba solo en la terraza, porque su esposa y Camila, su mejor amiga, la hija de él, no regresarían hasta dentro de tres horas.
Renata empujó la puerta corrediza de cristal. El aire acondicionado de la sala chocó con la brisa salada del exterior. Allí estaba él. Bruno.
El "Tiburón de Reforma". El hombre que construía rascacielos en Ciudad de México pero que no lograba construir un hogar feliz.
Estaba de espaldas, con una camisa de lino blanca arremangada hasta los codos, sosteniendo un vaso de whisky como si quisiera romperlo.
Renata se aclaró la garganta. El sonido salió pastoso.
Bruno giró la cabeza. Sus ojos oscuros, habitualmente fríos y calculadores, la escanearon de arriba abajo. Renata llevaba solo una salida de baño de encaje sobre el bikini. No dejaba nada a la imaginación.
—Renata —dijo él. Su voz era grave, autoritaria—. Pensé que estabas con las chicas.
—Me dolía la cabeza —mintió ella, acercándose. Sus pies descalzos no hacían ruido—. Preferí quedarme.
—Deberías ir a recostarte, entonces.
Bruno volvió a mirar al mar, dándole la espalda. Un gesto de desdén que a Renata le dolió más que una bofetada.
El alcohol en su sangre le gritó que no se rindiera. Llevaba dos años enamorada de él en silencio, viéndolo sufrir en un matrimonio de apariencias, donde era evidente que ninguno se amaba y notando cómo él la miraba cuando creía que nadie se daba cuenta.
—No quiero recostarme sola, Bruno.
El silencio que siguió fue denso.
Bruno dejó el vaso sobre la baranda con un golpe seco y se giró lentamente.
—¿Qué dijiste?
Renata acortó la distancia. El corazón le martillaba contra las costillas.
—Dije que sé que no eres feliz con Lourdes. Que ese matrimonio está roto y que quieres divorciarte. Y Veo que me deseas Bruno. Que te estás ahogando en esa relación... y yo puedo ser tu aire. Yo puedo ocupar su lugar. Ella no va a estorbarnos.
Ella estiró la mano y tocó su pecho. La piel de él ardía bajo el lino.
Por un segundo, solo un maldito segundo, Bruno no se movió. De hecho, luchó con el deseo que se agitaba en su interior. Porque lo peor es que ella tenia razón en cada palabra que había pronunciado.
Renata vio cómo sus pupilas se dilataban. Vio el deseo crudo, animal, peleando con la razón. Envalentonada, se alzó de puntillas e intentó besarlo.
Fue un error.
Bruno la sujetó por las muñecas con una fuerza que casi le hizo daño y la apartó de un empujón violento.
Renata tropezó, cayendo sobre uno de los sofás de mimbre de la terraza.
—¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Te volviste loca?! —bramó él.
—Bruno, yo... —Renata sintió que las lágrimas picaban en sus ojos.
La vergüenza empezaba a ganarle al alcohol.
—¡Eres una niña, Renata! —le gritó, señalándola con un dedo acusador—. ¡Eres la mejor amiga de mi hija! ¡Podría ser tu padre, por Dios! ¿Tienes idea del asco que me da que te insinúes así?
—¡MENTIRA! ¡No te doy asco! —gritó ella, poniéndose de pie, tambaleándose—. ¡Sé cómo me miras!
—Te miro con lástima —mintió él, implacable, buscando herirla para alejarla, porque por más que su matrimonio estuviera a punto de romperse, él no podía hacer eso —. Ahora, lárgate de mi vista. Vete a tu habitación y no salgas hasta que se te pase la borrachera. Y ni se te ocurra, ni por un segundo, pensar que esto volverá a pasar.
Bruno pasó por su lado, entrando a la suite y azotando la puerta principal de la suite.
Renata se quedó sola en la terraza, humillada, con el maquillaje corrido y el orgullo hecho pedazos.
No quería ver a nadie. No podía enfrentar a Camila después de esto.
Corrió hacia la tercera habitación de la suite, donde ella se estaba quedando. Se lanzó a la cama y enterró la cara en la almohada para ahogar los sollozos. El llanto y el tequila hicieron su efecto rápido. En menos de veinte minutos, cayó en un sueño profundo y negro.
No escuchó cuando la puerta principal de la suite se abrió una hora después. No escuchó el tarareo alegre de Lourdes entrando con bolsas de compras.
Tampoco escuchó los pasos sigilosos de la sombra que entró después de ella.
*****
Renata despertó de golpe. No supo qué hora era. La habitación estaba en penumbra.
Tenía la boca seca y la cabeza le palpitaba.
Algo la había despertado. ¿Un grito?
Se sentó en la cama, desorientada.
—¿Bruno? —llamó en voz baja.
Nadie respondió, pero escuchó algo más. Un rugido. Un aullido desgarrador que venía de la sala. No parecía humano.
Renata se levantó, mareada, y abrió la puerta de su cuarto.
La suite estaba vacía, pero las cortinas del balcón volaban violentamente por el viento de la noche.
Caminó hacia allá, con un mal presentimiento helándole la sangre.
Al llegar al umbral de la terraza, vio a Bruno.
Estaba de rodillas, aferrado a los barrotes del barandal, mirando hacia abajo. Su cuerpo entero temblaba como si tuviera convulsiones.
—¿Bruno? —preguntó ella, asustada.
Él se giró.
Renata retrocedió un paso. Nunca había visto una cara así. Estaba pálido, cadavérico, con los ojos inyectados en sangre y la boca abierta en una mueca de horror absoluto.
—Ella... —susurró Bruno, con la voz rota—. Lourdes...
Renata corrió al barandal y miró hacia abajo.
El mundo se detuvo.
Siete pisos abajo, sobre las rocas decorativas de la piscina vacía que estaban remodelando, yacía el cuerpo de Lourdes. Estaba en una posición antinatural, como una muñeca rota. Un charco oscuro comenzaba a expandirse bajo su cabeza, brillando bajo las luces del jardín.
—¡No! —El grito se le escapó a Renata, llevándose las manos a la boca.
Bruno se puso de pie lentamente. No miraba el cuerpo. Miraba a Renata.
Su expresión cambió. El dolor se transformó en algo mucho más peligroso. Una frialdad letal.
—Tú... —dijo él.
—Bruno, yo... me quedé dormida... no escuché nada... —balbuceó Renata, temblando.
Bruno avanzó hacia ella como un depredador. La acorraló contra el vidrio.
—¿Dormida? —escupió la palabra—. Hace unas horas me dijiste que ella estorbaba. Me dijiste que querías su lugar.
—¡No! ¡Yo no quise decir eso! —Renata lloraba histéricamente—. ¡Fue el alcohol!
—¡Mientes! —Bruno la agarró por los hombros y la sacudió con violencia—. ¡Estabas aquí! ¡Eras la única que estaba aquí! ¿Qué hiciste, Renata? ¿La empujaste? ¿La esperaste para matarla?
—¡Te juro que no! ¡Yo estaba en mi cuarto!
—¡La mataste para quedarte conmigo! —gritó él, fuera de sí, mezclando su propia culpa con una acusación delirante—. ¡Me distrajiste con tu juego sucio de seducción para esto! ¡Es tu culpa!
Golpes en la puerta principal.
—¡Seguridad! ¡Abran la puerta!
Bruno no la soltó. Sus dedos se clavaron en la piel de ella, marcándola.
—Escúchame bien, niña —susurró, con un tono que prometía el infierno—. Si fuiste tú, te voy a destruir. Voy a hacer que desees haberte lanzado tú también por ese balcón.
La puerta de la suite se abrió de golpe. Entraron dos guardias de seguridad y, detrás de ellos, una Camila pálida que venía corriendo desde el lobby.
—¡Mamá! —gritó Camila.
Bruno soltó a Renata como si quemara. La chica cayó al suelo, sollozando, mientras veía cómo la vida que conocía se desmoronaba. Lourdes estaba muerta. Y a los ojos del único hombre que amaba, ella era la asesina.
Pero la noche apenas empezaba. Y el dolor, a veces, es el afrodisíaco más retorcido de todos.
Reaprendendo a amar - Familia McNa 2Trisha McNa é uma médica séria e dedicada a pediatria. Todos a chamam de coração de gelo por ter largado seu ex-noivo no altar instantes antes do casamento.Ela não se envolve romanticamente com ninguém pois acredita que deixou seu coração para trás quando não subiu no altar depois de descobrir algo que a feriu profundamente e depois de toda a repercussão negativa na mídia que seu ato causou. Com a promessa de nunca mais se apaixonar se dedica inteiramente ao trabalho e a família.Se sente incapaz de confiar em alguém que não seja a sua família e no seu trabalho no hospital apenas seus pequenos pacientes veem a verdadeira Trisha pois ela se dedica completamente a eles e a ser a melhor em toda a cidade.Lorenzo Coppola, um italiano cheio de charme, carisma e divertido chega no hospital para se tornar chefe da ala pediátrica, cargo esse que Trisha não quis por gostar muito mais de estar com pacientes do que mexer com papelada.Logo que chega se encant
Amanda Martins McNaDepois de dois dias da nossa lua de mel eu já não aguentava mais de saudades do meu pequeno e Miguel compartilhava o mesmo sentimento, então pedimos para que Lúcia o levasse até nós e ela assim o fez.Noah havia ficado com meus sogros na casa deles e Lúcia ia durante o dia para ficar com o bebê lá. Aqui pedi para que não se preocupasse com isso e então ela decidiu ir para casa.Éramos nós três agora na nossa primeira viagem em família, nossa pequena família. Nos dias que se seguiram aproveitamos ao máximo nós três estarmos juntos, íamos a praia, na piscina e quando queríamos um tempo a sós Noah ficava na recreação junto com outras crianças e cuidadoras.Nosso momento a sós as vezes era ver nosso filho brincando enquanto conversávamos do lado de fora das paredes de vidro, outras vezes era nos aproveitando e deliciando um do corpo do outro no quarto, banheira ou em um passeio de lancha como fizemos na nossa primeira viagem juntos.Aproveitamos muito e um dos melhores
Amanda Martins McNaA noite já estava alta quando os convidados já haviam ido embora, o dia foi de muita emoção e alegria, agora estávamos somente nós aqui a família e os poucos amigos. Todos decidiram beber pouco já que a ressaca da noite passada não havia ido embora totalmente.Estando aqui sentada no colo de Miguel observando todos de forma descontraída só tenho o que agradecer a Deus pela família que me deu e os amigos que também são família, aqui e agora só importava estarmos juntos. Ethan como sempre pertubando Hillary com suas gracinhas de duplo sentido e ela com suas respostas ácidas que faziam todos rirem.Tyler com seu pratinho de petiscos na mão não para de comer e brigar com Andrew que uma vez ou outra rouba algo e seu prato, Trisha parece feliz, mesmo que o olhar triste apareça de vez em quando, mas não hoje, hoje ela parece em paz. Sophie e sua alegria contagiante ri e faz comentários engraçados nas falas do casal briguento, já Elizabeth está como eu apenas observando co
Amanda MartinsAcordo com minha sogra batendo na porta do quarto avisando que vai me esperar na cozinha, me levanto rapidamente e vou direto para o banheiro fazer minha higiene e tomar um banho. Já pronta acordo Miguel para que faça o mesmo.Vou para a cozinha e encontro uma mesa repleta de coisas deliciosas, dá para alimentar um batalhão, que no caso temos aqui, a maioria ainda dormindo. Na cozinha estão Lúcia, Manuela e Rebecca batendo papo descontraídas. Noah está em sua cadeirinha observando atento às mulheres a sua volta com um brinquedo de morder nas mãos gorduchas.– Bom dia. – Digo entrando e já pegando meu filho nos braços. – Bom dia meu amor, a mamãe estava morrendo de saudades. – Encho seu rostinho rechonchudo de beijos e ele gargalha feliz.– Minha menina, bom dia. – Lúcia me abraça feliz. – Hoje o dia vai ser maravilhoso.– Vai sim, a noite vai ser melhor ainda. – A abraço rindo.– Vamos tomar café da manhã? – Becca pergunta.– Isso que é mesa de café da manhã. – Miguel d
Miguel McNaFomos o caminho todo até a saída do meu prédio ouvindo Tyler dizer que vamos no carro novo dele. Eu só não esperava encontrar com uma picape Rezvani Hércules 6x6 um carro muito foda.– Caralho Tyler, eu preciso dirigir esse carro. – Falo já passando as mãos no capo.– Nem pensar, só na volta quando eu estiver muito bêbado para me importar com qualquer coisa. – Responde já se sentando no banco do motorista.Nós quatro nos olhamos e corremos juntos para o banco do carona, parecendo crianças se estapeando para entrar primeiro, eis que Andrew ganha e se senta primeiro.– Ei, isso não vale, vocês são parentes vão poder andar de novo depois. – Diz Thomas chateado enquanto entra atrás sendo seguido por mim e por Ethan– Também acho, na volta eu dirijo. – fala o delegado bem chateado.– Vocês parecem maricas, nunca viram uma caminhonete antes? – Ty pergunta já colocando ela nas ruas movimentadas de Nova York.– Você disse que ia beber já que não vai trabalhar amanhã, então nada de
Amanda MartinsSabe quando te dizem para você curtir cada fase do seu bebê pois eles crescem rápido? Então... Não é mentira, passa muito rápido. Olho para o meu gorducho que morde a cabeça do seu boneco do Capitão América, eu nem preciso dizer de quem foi o presente né? Sorrio para ele enquanto me aproximo, ele me olha de volta e larga o brinquedo estendendo os bracinhos, sacudindo as pernas e dando gritinhos animados. O pego no colo e ele ri gostoso por eu ter feito sua vontade enquanto eu dou vários beijos em sua cabecinha cheirosa.Ele agora com seis meses já dorme no seu quarto a noite, no começo foi tudo muito agonizante para mim. Eu não conseguia dormir longe dele, não consegui amamentar e não deixava ninguém se aproximar. Miguel com toda sua paciência, amor e carinho me ajudou a superar todos os problemas e traumas.Faz alguns dias que Noah fez seis meses então além do leite ele também começou a introdução alimentar, algo que ele adorou e se deixar come o tempo todo, parecendo
Último capítulo